Cáncer de laringe : síntomas, causas y tratamiento

Cáncer de laringe

La principal causa del cáncer de laringe es el tabaquismo. Su incidencia está aumentando entre las mujeres, debido al creciente número de fumadoras. 

Cáncer de laringe
Foto Gustavo Fring en Pexels

Resumen

Definición

El cáncer de laringe se desarrolla principalmente en la membrana mucosa que cubre el cartílago que forma el esqueleto de la laringe. El punto de partida de estos tumores puede estar localizado en lugares muy diferentes. 

La laringe es un órgano complejo situado en el centro del cuello, en el cruce de las vías respiratorias (para la respiración y el habla) y el tracto digestivo superior (para la deglución). 

El cáncer de laringe es más común en los hombres, pero va en aumento en las mujeres a medida que aumenta el número de fumadoras. 

Causa(s)

Después de varios años de exposición, los factores irritantes inhalados pueden conducir al desarrollo de tumores cancerosos: 

  • principalmente el tabaco (en el 90% de los casos); 
  • Aporte tóxico de origen profesional (aserrín, amianto…); 
  • contribución tóxica de las fuentes ambientales (contaminación). 

La causa más común es, por supuesto, el tabaco. A continuación, pero en mucho menor grado, se encuentran las sustancias tóxicas volátiles de naturaleza esencialmente ocupacional. 

Muy raramente, el cáncer puede desarrollarse sin una causa obvia. 

Síntoma(s)

Los síntomas del cáncer de laringe dependen del lugar de origen del tumor.

En las cuerdas vocales, el tumor causa ronquera. Si la ronquera persiste durante más de tres semanas, especialmente si la persona fuma, un examen por un otorrinolaringólogo (especialista en oído, nariz y garganta) es esencial.

Además, Si el tumor se desarrolla en la parte superior de la laringe, puede causar dificultades respiratorias además de cambios en la voz.

Igualmente, Si el tumor comienza en el cruce entre los tractos respiratorio y digestivo, da lugar a dificultades tanto para respirar como para tragar. En este lugar, fumar suele estar asociado con el consumo excesivo de bebidas alcohólicas. 

Consejo de prevención

El cáncer de laringe puede prevenirse evitando de por vida los factores de riesgo, entre ellos el tabaco y el consumo excesivo de alcohol. 

Examen(es)

Para establecer el diagnóstico de cáncer de laringe, un examen por un otorrinolaringólogo es esencial debido a la profunda ubicación de la laringe. Este examen se realiza simplemente consultando con una luz adecuada (un faro) utilizando un pequeño espejo. 

Lo más frecuente es que se realice por nasofibroscopia (se introduce suavemente una fibra óptica por la nariz para visualizar la laringe con gran precisión). 

Revisión previa al tratamientoEl
diagnóstico preciso del cáncer sólo puede hacerse después de un examen microscópico de una muestra (biopsia) del tumor. Esta biopsia se realiza durante un examen endoscópico bajo anestesia general con media jornada de hospitalización en un hospital de día.

Una vez que se ha hecho un diagnóstico de cáncer, se requiere un chequeo completo antes de que se pueda iniciar el tratamiento. Esta evaluación incluye..: 

  • Tomografía computarizada de la laringe para determinar la ubicación exacta y los límites del tumor y la posible extensión metastásica a los ganglios linfáticos del cuello; 
  • La Tomografía del pecho para una posible metástasis en los pulmones; 
  • tomografía por emisión de positrones (TEP) de todo el cuerpo para revelar la posible ubicación de un tumor en otro órgano; 
  • un chequeo general para evaluar la condición biológica, cardíaca y hepática del paciente. 

Tratamiento(s)

Hay tres terapias para tratar el cáncer de laringe: 

  • cirugía; 
  • la radioterapia; 
  • quimioterapia. 

 Estas técnicas pueden utilizarse solas o en combinación, dependiendo de la ubicación y el estadio del cáncer. 

Los pequeños tumores localizados en las cuerdas vocales se tratan mediante cirugía láser exclusiva (extirpación del tumor). Estos tumores tienen un excelente pronóstico porque no desarrollan metástasis. 

Los tumores más grandes se benefician de la radioterapia con la posible quimioterapia asociada. El objetivo del tratamiento es preservar la laringe y evitar la cirugía de mutilación. Si este tratamiento fracasa, se realiza una cirugía de extirpación de la laringe para compensar la pérdida de la misma. 

En el caso de tumores muy grandes que pueden causar problemas respiratorios, a veces se requiere una cirugía para extirpar la laringe, conocida como laringectomía total. 

Efectos secundarios después del tratamiento

Después de un tratamiento que puede haber preservado la laringe (cirugía, radioterapia y quimioterapia), los pacientes suelen tener un cambio en la voz (ronquera) pero pueden respirar y comer normalmente.

Después de la cirugía para extirpar la laringe, los pacientes pierden la capacidad de hablar y respirar a través de una traqueotomía permanente (abertura en la base del cuello que permite que el aire entre directamente en la tráquea y los pulmones). Estos pacientes normalmente se alimentan por la boca.

La mejor manera de recuperar el uso del habla es a través de la logopedia, que permite adquirir una voz llamada «esofágica» producida por la expulsión del aire previamente tragado por la boca. 

Algunos pacientes que tienen dificultades para adquirir esta técnica prefieren utilizar un micrófono de garganta (un pequeño dispositivo eléctrico que amplifica las vibraciones de la faringe). Además, durante la cirugía, es posible colocar una pequeña prótesis fonatoria que une la tráquea y la faringe. 

Al elegir el tratamiento de radioterapia, los pacientes deben ser advertidos de los efectos secundarios de la radiación (sequedad de boca, quemaduras en la membrana mucosa y la piel). Estos inconvenientes desaparecen alrededor de dos meses después de la finalización del tratamiento.

La quimioterapia, por otro lado, puede causar fatiga general, náuseas y pérdida de cabello. Estos efectos dependen de las sustancias utilizadas. 

Vigilancia

Al final del tratamiento, se requiere un seguimiento regular después de que el paciente haya sido claramente informado de los riesgos de reincidencia si no cambia radicalmente sus hábitos (abandono total y definitivo del tabaco y consumo razonable de bebidas alcohólicas).

Durante el primer año después de la finalización del tratamiento, el paciente debe ser controlado cada tres meses. Se realiza una tomografía computarizada cada seis meses, incluyendo el pecho. En el segundo año, el paciente debe ser monitoreado cada seis meses hasta cinco años, y luego una vez al año. 

Reincidencia

El riesgo de reincidencia es mucho menor si los pacientes no vuelven a sus hábitos de fumar y si limitan significativamente el consumo de bebidas alcohólicas.

Se tarda 10 años después de dejar de fumar en volver al mismo riesgo que alguien que nunca ha fumado. 

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