Intolerancia al azúcar: Detectar y hacer frente a ella

Intolerancia al azúcar

La intolerancia a la glucosa, más conocida como intolerancia al azúcar, puede causar diabetes, obesidad con sobrecarga hepática o problemas cardiovasculares.

¿Cómo puedes detectar los primeros signos de esto y qué debes hacer al respecto?

La intolerancia a la glucosa (azúcar) es una condición funcional que puede preceder a la diabetes.

Intolerancia al azúcar
Foto Jill Wellington en Pexels

Es un trastorno del páncreas, cuyas secreciones de insulina no están adaptadas a la ingesta de carbohidratos alimentarios. Debe ser tratado rápidamente, antes de que se convierta en diabetes u obesidad con sobrecarga hepática.

En primer lugar, debe saber que la insulina es la principal hormona que regula los niveles de glucosa en la sangre, o azúcar en la sangre.

La hipoglucemia es cuando la concentración de azúcar en la sangre es anormalmente baja (menos de 0,60 g/l) y la hiperglucemia es cuando es anormalmente alta.

La insulina se llama hipoglucémica, lo que significa que reduce los niveles de azúcar en la sangre.

¿Cómo detectar los primeros signos de intolerancia al azúcar?

La intolerancia al azúcar suele ir precedida de hipoglucemia, que se produce de forma anormal después de la ingesta de azúcar.

Estas hipoglucemias provocan diversos trastornos: malestar general, antojos repentinos, dificultad para concentrarse, fatiga, hormigueo, alteraciones visuales o simplemente somnolencia después de una comida.

Estas hipoglucemias no se producen durante el esfuerzo físico, sino mucho después del consumo de azúcar puro, lo que demuestra claramente que existe una perturbación.

La intolerancia al azúcar se confirma haciendo un análisis de sangre después de absorber la glucosa, lo que se denomina hiperglucemia inducida.

Se da de beber un gramo de glucosa por cada kg de peso y se mide el nivel de azúcar en la sangre.

En caso de hipoglucemia, el nivel de azúcar en la sangre puede descender por debajo de 0,60 g/l, lo que indica un aumento de la reactividad del páncreas, que segrega demasiada insulina (hipoglucemia).

Como la insulina no juega su papel natural, este trastorno puede complicarse con la intolerancia al azúcar.

En este caso, la hipoglucemia ya no se produce porque el páncreas ha agotado todas sus reservas de insulina y no se adapta suficientemente a los cambios repentinos de los niveles de azúcar en la sangre.

Así, a la ingesta de azúcar le seguirá un aumento de la hiperglucemia: es entonces cuando comienza un estado de diabetes de tipo 2, con niveles de glucosa en sangre en ayunas que varían entre 1,10 y 1,30 g/l. Si se produce una hiperglucemia inducida, el nivel de azúcar en la sangre puede superar los 1,60 g/l o incluso los 2 g/l en dos horas.

La persona entonces se vuelve verdaderamente intolerante al azúcar, con la aparición progresiva de un llamado síndrome metabólico.

Esta última asocia un aumento del azúcar en la sangre, los triglicéridos (lípidos), el colesterol malo y a veces incluso el ácido úrico.

Las consecuencias de este síndrome son la aparición de enfermedades cardiovasculares y hepáticas.

¿Qué consejos se pueden dar en caso de intolerancia al azúcar?

Lo primero que hay que hacer es fácil de entender: evitar o al menos reducir el consumo de alimentos ricos en azúcares rápidos como el azúcar puro (en el café o en una infusión), el jarabe, el refresco, los pasteles, la confitería, la mermelada e incluso la miel.

Asimismo, es mejor evitar los alimentos con un alto índice glucémico, así como los alimentos con carbohidratos sin fibra, como la harina blanca, el pan blanco, el arroz blanco, etc.

Por el contrario, hay que favorecer los vegetales verdes ricos en fibra. Además, los tubérculos como las patatas no son tan dañinos porque son ricos en oligoelementos, especialmente en cromo. 

Además, también es necesario limitar las grasas y el alcohol porque la intolerancia al azúcar promueve la acumulación de lípidos (triglicéridos).

Por lo tanto, es mejor evitar las carnes grasas, los embutidos, el queso y los pasteles; y reducir el alcohol, o incluso en algunos casos eliminarlo si el hígado comienza a verse afectado. 

¿Qué suplementos se pueden recomendar para la intolerancia al azúcar?

Para la intolerancia propiamente dicha: combinar el diente de león al cromo de Oemine (2 cápsulas al mediodía y 2 cápsulas hacia las 18 horas para ayudar a la acción de la insulina) y el glucolán de Oemine (3 cápsulas en 2 comidas para reducir la absorción de los carbohidratos).

Igualmente, evitar un aumento de los triglicéridos: combinar Oemine Omega-3 (2 cápsulas por la mañana, el mediodía y la noche) y Oemine Chrome Dandelion. 

Para ayudar al páncreas a regular su secreción de insulina: alternar los cursos de Oemina Marina de Magnesio (3 cápsulas en la cena, 10 días al mes) y de Selenio de Oemina (2 cápsulas en la mañana, los siguientes 10 días del mes). Entonces, durante los últimos 10 días, no tome nada.

¿Qué otros consejos se pueden dar?

  • Salir a caminar después de las comidas, sin forzar.
  • Tomar bocadillos (por ejemplo, un puñado de almendras, avellanas o pistachos al día, alrededor de las 10 o las 5 de la tarde) para limitar la carga glucémica de otros alimentos y evitar las flechas de hiperinsulina que cansan el páncreas.
  • Hacer platos que combinen alimentos beneficiosos entre sí, como la ensalada verde y las nueces.
  • Cuando se sienta cansado y que puede venir del hígado: en ayunas, tome una cucharada de aceite de oliva con medio limón.   

Otras Opciones:

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