Oclusión dental : Síntomas, causas y tratamiento

Oclusión dental

La oclusión dental es la forma en que los dientes superiores «encajan» con los inferiores. Se puede decir que es el conjunto de contactos entre los dientes antagonistas.

Oclusión dental
Foto Anna Shvets en Pexels

Estos contactos se llaman «contactos intercúspides» porque la superficie de masticación de cada diente está compuesta de ranuras y cúspides, una especie de protuberancia que se encuentra en la parte superior. 

Oclusión normal

La oclusión «normal» es la posición de «máxima intercuspidez», es decir, la posición en la que las cúspides de los dientes impiden que éstos se cierren más. Esta posición es sigilosa en condiciones naturales: se encuentra en particular durante un breve momento en cada trago salival (estimado en 1 por minuto).

En la posición de máxima intercuspidia, los dientes inferiores están idealmente cubiertos por los dientes superiores en un tercio o un cuarto de su altura.

Los molares y premolares, por otro lado, se apilan.

Esta posición es la posición de referencia oclusal, pero no debe confundirse con la «relación centrada» que es la posición de referencia articular. 

Esto último es importante porque proporciona una posición de referencia de la mandíbula que es independiente de los dientes (los dientes pueden caerse con la edad).

Lamentablemente, esta referencia es controvertida, en particular porque se basa más en la experiencia clínica que en argumentos científicos, y está desgarrando muchas escuelas de odontología1. 1 No siempre se corresponde exactamente con la posición de referencia oclusal. 

Clasificación del ángulo de mordida

Aunque data del siglo XIX, la clasificación de los ángulos, que lleva el nombre de su diseñador, sigue siendo utilizada por los ortodoncistas. Hay 3 clases diferentes de casos de oclusión:

– Clase 1, que es la situación normal. Los dientes inferiores están bien separados de los superiores por media cúspide.

– Clase 2, que es una situación anormal. Los dientes inferiores están demasiado atrás, una cúspide completa.

– Clase 2, que es otra situación anormal. Los dientes inferiores están demasiado adelantados en relación con los dientes superiores. Esto suele inducir el prognatismo y la oclusión inversa.

Esta clasificación siempre es útil, pero tiene el inconveniente de no tener en cuenta los defectos oclusales en las direcciones vertical y lateral.

Maloclusiones

Existen varios tipos de maloclusiones dependiendo de la dirección en que se mire (vertical o de adelante hacia atrás, por ejemplo).

Supraclusia incisal. Los incisivos superiores se superponen demasiado a los inferiores.

Infracción incisal. Los incisivos superiores no cubren suficientemente los incisivos inferiores. Si está demasiado marcado, hay un hueco.

Supraclusia molar. Las muelas están demasiado afuera.

Infracción molar. Los molares no se tocan.

Pausa. Los incisivos superiores están demasiado adelantados con respecto a los inferiores.

Oclusión cruzada. Los dientes inferiores se superponen a los superiores.

Factores de riesgo de maloclusión 

Extracciones salvajes y/o no compensadas (edentaciones). La pérdida de un diente, extraído por un dentista o no, no reemplazado, conduce a perturbaciones muy desafortunadas en todo el sistema dental.

Su ausencia llevará a un verdadero desequilibrio de fuerzas y poco a poco perturbará la oclusión.

Así, un diente que pierde su antagonista buscará el contacto oclusal y, desestabilizado, se moverá libremente en el espacio que ahora se le ofrece.

A esto se le llama erección. Esta es una de las razones por las que los dentistas insisten en extraer las muelas del juicio en pares.

Un diente que pierde su diente distal también migrará e inclinará en este espacio libre.

Estas nuevas conformaciones son responsables de las maloclusiones y el aflojamiento de los dientes.

Deglución salival atípica. En este tipo anormal de deglución, la lengua se mete entre los arcos dentales.

Esta interposición impide el contacto entre los dientes antagonistas y, por lo tanto, no provoca ninguna estimulación propioceptiva necesaria para el equilibrio oclusal. Induce una insidiosa migración de los dientes.

Bruxismo. El bruxismo es el inoportuno rechinar o apretar los dientes, fuera de los períodos de masticación o deglución. Afecta tanto a niños como a adultos, de día y de noche.

Pero es por la noche cuando más problemas causa, porque la falta de control aumenta el riesgo de choques violentos y de un severo roce de dientes. El desgaste prematuro de los dientes alterará gradualmente la mordida.

Las extracciones de las muelas del juicio, los dientes dañados, la cirugía dental son también factores de riesgo adicionales. 

Las consecuencias de las maloclusiones 

Es probable que las maloclusiones tengan, a largo plazo, diversas consecuencias para la salud:

– Deterioro de la salud bucal

– El aflojamiento de uno o más dientes

– Desequilibrio de la postura (posición de la cadera, caminar, posición de los huesos de la cara)

– Disfunción de la articulación temporomandibular (dolor, grietas)

– Varios dolores (dolores de cabeza, migrañas, dolores posturales…)

– Ronquidos, incluso apnea del sueño.

– Un deterioro del estado general.

– Sueño perturbado.

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