¿Qué es el comunismo? es una ideología de igualdad económica

¿Qué es el comunismo?

Aunque el término “comunismo” puede referirse a partidos políticos específicos, en su esencia, el comunismo es una ideología de igualdad económica a través de la eliminación de la propiedad privada.

Las creencias del comunismo, más famosamente expresadas por Karl Marx, se centran en la idea de que la desigualdad y el sufrimiento resultan del capitalismo.¿Qué es el comunismo?

Bajo el capitalismo, los empresarios privados y las corporaciones poseen todas las fábricas, equipos y otros recursos llamados “los medios de producción”. Estos propietarios, según la doctrina comunista, pueden entonces explotar a los trabajadores, que son obligados a vender su trabajo a cambio de un salario.

La clase obrera – o “proletariado” – debe levantarse contra los dueños capitalistas, o “burguesía”, según los ideales del comunismo, e instituir una nueva sociedad sin propiedad privada, sin clases económicas y sin beneficios.

El comunismo difiere del socialismo, aunque ambos tienen similitudes. Ambas filosofías defienden la igualdad económica y la propiedad estatal de diversos bienes y servicios. Sin embargo, el socialismo suele funcionar a través de las estructuras democráticas existentes en los países capitalistas. Casi todos los países capitalistas, de hecho, tienen algunas características socialistas, como las escuelas públicas y el programa de Seguridad Social en los Estados Unidos.

En contraste, los comunistas afirman que los sistemas económicos y políticos capitalistas deben ser completamente derrocados a través de la revolución.

Históricamente, estas revoluciones comunistas nunca han dado lugar a las utopías de la igualdad. La teoría comunista predice que, después de la revolución proletaria, los líderes especiales deben tomar temporalmente el control del estado, dirigiéndolo hacia una eventual “verdadera” sociedad comunista.

Así, los gobiernos de la Unión Soviética, de la China comunista, de Cuba y de otros países tenían la intención de ser provisionales. En la práctica, estos gobiernos “temporales” se han aferrado al poder, sometiendo a menudo a sus ciudadanos a un control autoritario.

La ideología comunista también afirma que estas revoluciones deben extenderse por todo el mundo, en lugar de limitarse a países individuales. Esto ayuda a explicar el antagonismo histórico entre las naciones capitalistas y comunistas, en particular la larga Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

Antecedentes históricos

Aunque el término comunismo no se utilizó hasta la década de 1840, se deriva del latín communis, que significa “visión compartida” o “común” de una sociedad que puede considerarse comunista, apareció ya en el siglo IV a.C.

En el estado ideal descrito en la República de Platón, la clase gobernante de guardianes se dedica a servir los intereses de toda la comunidad.

Debido a que la propiedad privada de los bienes corrompería a sus dueños alentando el egoísmo, Platón argumentó, los tutores deben vivir como una gran familia que comparte la propiedad común no sólo de los bienes materiales sino también de sus cónyuges e hijos.

Otras visiones primitivas del comunismo se inspiraron en la religión. Los primeros cristianos practicaban un tipo sencillo de comunismo -como se describe en Hechos 4:32-37, por ejemplo- como una forma de solidaridad y como una forma de renunciar a las posesiones mundanas.

Motivos similares inspiraron más tarde la formación de órdenes monásticas en las que los monjes hicieron votos de pobreza y prometieron compartir sus pocos bienes mundanos entre sí y con los pobres.

El humanista inglés Sir Thomas More extendió este comunismo monástico en Utopía (1516), que describe una sociedad imaginaria en la que el dinero es abolido y la gente comparte comidas, casas y otros bienes en común.

Otras utopías comunistas ficticias siguieron, en particular la Ciudad del Sol (1623), del filósofo italiano Tommaso Campanella, así como los intentos de poner en práctica las ideas comunistas.

Quizás la más notable (si no notoria) de estas últimas fue la teocracia de los anabautistas en la ciudad de Münster (1534-35) en Westfalia, que terminó con la captura militar de la ciudad y la ejecución de sus líderes.

Las guerras civiles inglesas (1642-51) impulsaron a los excavadores a defender una especie de comunismo agrario en el que la Tierra sería “un tesoro común”, como Gerrard Winstanley preveía en La Ley de la Libertad (1652) y otras obras. La visión no fue compartida por el Protectorado dirigido por Oliver Cromwell, que reprimió duramente a los Excavadores en 1650.

No fue ni una convulsión religiosa ni una guerra civil, sino una revolución tecnológica y económica -la Revolución Industrial de finales del siglo XVIII y principios del XIX- la que proporcionó el ímpetu y la inspiración para el comunismo moderno.

Esta revolución, que logró grandes avances en la productividad económica a expensas de una clase obrera cada vez más miserable, alentó a Marx a pensar que las luchas de clase que dominaron la historia conducían inevitablemente a una sociedad en la que la prosperidad sería compartida por todos a través de la propiedad común de los medios de producción.

Comunismo

El comunismo tiene sus raíces en “El Manifiesto Comunista”, un folleto de 1848 de Karl Marx y Friedrich Engels.

El documento presentaba una teoría de la historia como una lucha entre clases económicas, que inevitablemente llegará a su punto culminante a través de un violento derrocamiento de la sociedad capitalista, de la misma manera que la sociedad feudal fue violentamente derrocada durante la Revolución Francesa, allanando el camino para la hegemonía burguesa (la burguesía es la clase que controla los medios de producción económica).

Después de la revolución comunista, argumentó Marx, los obreros (el proletariado) tomarían el control de los medios de producción. Después de un período de transición, el gobierno se desvanecería, a medida que los trabajadores construyeran una sociedad sin clases y una economía basada en la propiedad común.

La producción y el consumo alcanzarían un equilibrio: “de cada uno según su capacidad, de cada uno según su necesidad.” La religión y la familia, instituciones de control social que se utilizaban para subyugar a la clase obrera, seguirían el camino del gobierno y de la propiedad privada.

¿Cuál es la diferencia entre el comunismo y el socialismo?

Comunismo y socialismo son términos generales que se refieren a dos escuelas izquierdistas de pensamiento económico; ambas se oponen al capitalismo.

Estas ideologías han inspirado varios movimientos sociales y políticos desde el siglo XIX. Varios países han sido o son gobernados actualmente por partidos que se autodenominan comunistas o socialistas, aunque las políticas y la retórica de estos partidos varían ampliamente.

Como ideología, el comunismo es generalmente considerado de izquierda dura, haciendo menos concesiones al capitalismo de mercado y a la democracia electoral que la mayoría de las formas de socialismo.

Como sistema de gobierno, el comunismo tiende a centrarse en un estado de partido único que prohíbe la mayoría de las formas de disidencia política. Estos dos usos del término “comunismo” -uno que se refiere a la teoría y el otro a la política tal como se practica- no tienen por qué solaparse: El Partido Comunista de China, que gobierna, tiene una orientación capitalista explícitamente pro-mercado y sólo habla de boquilla de la ideología maoísta, cuyos seguidores puristas (por ejemplo, Sendero Luminoso de Perú en su apogeo) consideran a las autoridades chinas como contrarrevolucionarias burguesas.

Comunismo vs. Democracia

El comunismo y la democracia son dos ideologías o filosofías políticas que dictan cómo deben gestionarse los sistemas políticos.

Ambos sistemas son considerados de’izquierda’ en el espectro político y de naturaleza más liberal que otras alternativas ideológicas políticas (es decir, ideologías fascistas o conservadoras). Este artículo le ayudará a seguir las diferencias clave al tratar de entender el comunismo vs. la democracia.

Concepto General

Comunismo: A cada uno según sus necesidades. El gobierno proveerá lo que la gente necesita y a través de los avances en tecnología todos tendrán abundancia para consumir. Es importante señalar que el comunismo es tanto una ideología política como social, ya que dicta cómo se establecerá el gobierno y la organización social.

Democracia: Todo lo deciden los ciudadanos, que tienen la misma voz en las decisiones que afectan a las personas en general. La mayoría gana y todo será decidido y gobernado por una mayoría de votos.

La democracia es una ideología política y no social, ya que dicta una forma de gobierno, pero puede existir cualquier forma de organización social en torno a ese gobierno.
Propiedad de la propiedad

Comunismo: El comunismo no permite que los individuos posean nada, toda propiedad es pública y puede ser utilizada por aquellos que la necesitan (según lo decida el gobierno).

Democracia: El individuo puede poseer bienes personales como casas y negocios. La propiedad gubernamental de los activos de producción sigue siendo considerada aceptable por la mayoría de los votos.
Libertad de elección

Comunismo: Ya sea a través del voto colectivo o de la dirección del liderazgo gubernamental, todas las decisiones económicas, sociales y políticas son dictadas.

Democracia: La mayoría de las veces se permite la elección personal, pero existen limitaciones (leyes) establecidas por el gobierno de la mayoría para mantener el orden y establecer ciertas pautas.

Acceso a los servicios

Comunismo: El acceso a los servicios es universal y el Estado proporcionará lo que la gente necesita en términos de atención de la salud o servicios educativos.

Democracia: El acceso a los servicios variará en función de lo que dicte el gobierno de la mayoría, en algunos países democráticos (por ejemplo, Canadá) la salud y la educación son de libre acceso. Alternativamente, en los Estados Unidos, el cuidado de la salud es en gran medida privado y el acceso a los servicios es impulsado por aseguradoras privadas en gran medida.

Religión

Comunismo: La religión es abolida en un estado comunista.

Democracia: Fundamentalmente, la libertad de religión existe y está permitida, el grado en que la religión impacta al gobierno varía, ya que eso será dictado por el gobierno de la mayoría. Algunos Estados democráticos no permiten la libertad de religión debido a las opiniones de la mayoría.
Principios económicos clave

Comunismo: Los medios de producción económica son compartidos por el pueblo y la producción se organiza en función de las necesidades y la voluntad del colectivo (administrado por el gobierno central). Las decisiones económicas individuales no existen y son preestablecidas por el colectivo.

Democracia: Las estructuras económicas varían dependiendo de lo que prefiera la mayoría de los votantes. Las economías en una democracia a menudo tienen alguna forma de economía capitalista de libre mercado con restricciones (a través de leyes) según lo considere apropiado el gobierno elegido por la mayoría.

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