Garcilaso de la vega

Garcilaso de la Vega y Guzmán fue un renombrado poeta y soldado toledano nacido en el Siglo de Oro español.

Fue tan valiente con la pluma como con la espada; un hombre de verbos idealistas y originales, tanto que muchos investigadores catalogan su trabajo – junto con el de Shakespeare y Cervantes – como un promotor del modernismo.

Garcilaso de la vega
foto pixabay

Después de su muerte, sus cartas fueron estudiadas por un gran número de escritores. Esto fue tanto por su riqueza poética como por considerarlo como una autobiografía en verso.

Se dice que el autor rompió la suya y arregló en sus poemas sus experiencias, amores y penas.

Su talento como poeta y guerrero le hizo caminar entre las cartas y el campo de batalla, aunque esto último fuera más una obligación que un placer. 

Para empezar, lo llamaron «el príncipe de los poetas de lengua castellana». Su carrera militar poco entusiasta e impuesta fue la que le causó la muerte antes.

Biografía

Garcilaso de la Vega nació en Toledo. La fecha exacta de su nacimiento sigue siendo objeto de debate, aunque según las últimas investigaciones la fecha es el 30 de septiembre de 1499.

Desde muy joven, encarna en sí mismo el ejemplo perfecto de un poeta-guerrero, aunque éste no sea una elección y se queje en su poesía de la sed de sangre de la profesión.

Familia

Su padre era Pedro Suárez de Figueroa, un hidalgo de cierta estatura en ese momento, poseedor del título de señor de Los Arcos y Cuerva, así como un antiguo comandante de leones en la Orden de Santiago. 

Luchó en la guerra de Granada, además de haber ocupado varios puestos importantes en la corte al servicio de los Reyes Católicos.

Un hecho interesante es que en aquellos días la gente cambiaba sus nombres a voluntad, no había ningún aspecto legal en ello. 

El propio Pedro, el padre de Garcilaso, cambió su nombre por el de Garci Lasso.

Su madre era Sancha de Guzmán, también noble, y tenía el título de IV Señora de Batres. Era la bisnieta del famoso noble español Fernán Pérez de Guzmán, el mismo que escribió la obra. Generaciones y representaciones.

De la Vega era el tercero de seis hermanos. Algo que marcó la vida de Garcilaso fue el hecho de que era el segundo hombre, o el «segundo hijo», como lo llamaban en ese momento. 

El primogénito tenía la mayor atención y las mayores ventajas sobre la llamada ley del mayorazgo, común en las culturas orientales.

Los primeros años y la educación

Su infancia transcurrió moviéndose de temporada en temporada entre Batres (en la finca de su madre en Madrid), Cuerva y Los Arcos (en la finca de su padre en Toledo y Bajadoz).

Gracias a los cargos que ocupó y a las buenas posiciones de sus padres, Garcilaso consiguió beneficiarse de una educación privilegiada en su infancia.

Aprendió latín, griego, italiano y francés, este último una lengua romance utilizada en la corte de Carlos V.

Entre sus tutores se encuentran Pedro Mártir de Anglería y Juan Gaitán, aunque algunos dicen que muchos de los monjes de la catedral de Toledo sirvieron de guías en su preparación personal.

Era un músico líder en el campo de los instrumentos de cuerda. Tocaba el arpa, la cítara y el laúd con gran facilidad, instrumentos con los que no pasaba desapercibido en la corte.

A la edad de unos 13 años, su padre falleció. Recibió sólo 80.000 monedas en herencia por su condición de «segundo hijo». 

Esto no afectó mucho a la actitud del chico ni a su estrecha relación con Pedro Laso, su hermano mayor.

Busca los favores de Carlos V

Carlos V llegó a España en 1517. Durante mucho tiempo, Garcilaso y su hermano se prepararon para presentarse ante el emperador y estaban dispuestos a servirle. 

Sin embargo, a pesar de la protección y el respaldo de los duques de Alba, no tenían las ventajas que deseaban, ni tampoco Toledo.

El rey Carlos V fue a Zaragoza y Barcelona para hacer acusaciones entre sus cortesanos, pero no a Toledo. 

Este comportamiento del monarca causó una gran molestia entre la ciudad de Toledano y los castellanos, molestia que más tarde se convertiría en rebelión.

Garcilaso de la Vega, junto con su hermano Pedro Laso, intentó varias veces acercarse a Carlos V para ir a Toledo y calmar los ánimos de los colonos; sin embargo, Quevres, el secretario del rey, lo evitó.

El exilio de Toledo

Después de un enfrentamiento con los clérigos de la catedral de Toledo, causado por la lucha por la custodia del hospital del nuncio, Garcilaso de la Vega fue expulsado de la ciudad. 

El exilio duró 90 días y, además, se le obligó a pagar 4.000 monedas como penalización.

Hermanos opuestos

En 1521, una batalla tuvo lugar muy cerca de Olías. En esta cruzada se enfrentaron los hermanos Pedro Laso y Garcilaso de la Vega.

Pedro apoyó a los toledanos que ya tenían algunos roces con Carlos V, mientras que, por convicción y honor, el poeta apoyó el lado oficial.

Garcilaso fue herido en la cara durante la batalla y después del enfrentamiento, su camino y el de su hermano se separaron. 

Pedro, liderando a los comuneros, huyó a Portugal después de perderse en la confrontación.

Por su lealtad y dedicación, Garcilaso fue nombrado «Contino» y recibió un salario que contribuyó a los gastos de esa época.

Había un lugar en el pueblo, que impedía la entrada de suministros para acosar a sus habitantes. 

Sin embargo, después de algún tiempo, un armisticio llevó al cese del hostigamiento, y entre los problemas acordados, nadie entraría en la ciudad hasta que el emperador apareciera.

En medio de este contexto, Garcilaso de la Vega pudo entrar en Toledo en 1522. Encontró su casa despiadada, totalmente saqueada; desde entonces se ha dedicado a intentar obtener el perdón para su hermano y a reconstruir el nombre y el honor de la familia.

Un amor secreto y un hijo ilegítimo

Entre 1522 y 1523 años, después de una larga aventura con Guiomar Carrillo con quien continuó manteniendo contacto y relaciones sexuales, incluso después de casarse con otra mujer, su hijo Lorenzo, a quien el poeta reconoció oficialmente en 1529.

Guiomar, aunque no era el arquetipo de mujer perfecta para Garcilaso, tuvo un impacto considerable en su vida. 

Hay expertos que afirman que el trabajo del poeta está tomado de poemas en honor a este amor en los márgenes, que no cumplió con la demanda porque la familia de la chica era una plebeya.

El regreso del emperador, su castigo y su perdón…

En 1522, Garcilaso fue enviado a la Victoria con un retraso fiscal de 126 mil divisas. 

Trajo consigo un aval del propio Juan de Rivera, donde habló de su buena conducta en la batalla y su lealtad al emperador. El poeta-sollado regresó para completar la carrera por completo.

Poco después, el 6 de julio del mismo año, Carlos V llegó a España. Entre los caballeros que lo esperaban estaba Garcilaso, acompañado por Don Fradrique, duque de Alba y protector del poeta.

En ese momento, el tribunal se dividió en dos bandos: los que exigían el castigo de los comuneros por su rebelión y los que pedían su perdón. 

Carlos V se inclinaba. Fue acompañado por un gran ejército y tan pronto como desembarcó, ordenó la decapitación de los principales líderes rebeldes que estaban en las prisiones.

No contento con eso, Carlos V negoció con el Rey de Portugal la repatriación de los comuneros exiliados, entre ellos por supuesto Pedro Laso.

El acontecimiento tuvo gran repercusión en Europa, tanto que, además del gran número de nobles y clérigos que hablaron en la clemencia, el Papa levantó la voz y se presentó con la proclamación del «indulto general» de Carlos V.

La alegría no fue completa en el pueblo, incluyendo a Garcilaso, ya que el edicto emitido en Valladolid dejó fuera a 293 vecinos acusados de ser líderes y organizadores de la rebelión, incluyendo a Pedro Laso.

El poeta de la Vega no podía insistir en el perdón porque, al tener una relación de sangre con un jefe, su vida estaba en juego.

La casa de Alba, el refugio de Garcilaso

Bajo la protección de los duques de Alba, Garcilaso logró estrechar los lazos de amistad en Valladolid con Juan Boscán, que sirvió de entrenador a Don Fernando Álvarez de Toledo (15 años en aquel entonces).

Con el tiempo, Boscán se convirtió en el mejor amigo y confidente del soldado poeta. Garcilaso tenía a Juan en tan alta estima que escribió varios poemas.

Boscán, recíproco en sus sentimientos, después de la muerte del poeta, se encargó de publicar sus obras póstumamente, con la ayuda de la viuda de Garcilaso.

Conociendo la delicada situación que rodeaba a Carlos V por la traición de Pedro, Garcilaso pidió más de una forma de reforzar los lazos con los nobles de la época, siendo los de la Casa de Alba parte de sus lazos con mayor influencia y prestigio.

Dos eventos importantes

Tras una reunión en Valladolid donde se convocaron las diferentes cortes, los representantes de las provincias castellanas exigieron que la tasa de servicio se concediera a los hombres nacidos en el reino, es decir, a los naturales de allí.

Como resultado de esta reunión de copas, los primeros días de julio de 1523 en Garcilaso de la Vega se le confirió el título de Caballero de Borgoña, y se le concedió un salario doble al de su nombramiento como el anterior Contino.

Dos meses después de este nombramiento – el 16 de septiembre – y tras su origen en Toledo, el poeta se vistió de Caballero de la Orden de Santiago. Por su cuenta, Garcilaso se estableció entre la nobleza y ganó popularidad entre los personajes de la época con sólo 24 años de edad.

La campaña y la promoción oportunas

A finales de 1523, las tensiones con Francia aumentaron; Carlos V convocó a los hombres a la guerra. 

El objetivo principal era evitar que Francisco I, que dirigía a los francos, invadiera el territorio imperial italiano.

Dado su reciente nombramiento y su doble responsabilidad, Garcilaso asumió su papel de guerrero y se dirigió a los Pirineos con el ejército de Pamplona. Esta cruzada se llamó la Campaña de los Pirineos.

Los castellanos se dirigían a Bayona, pero la pendiente de los Pirineos se lo impedía, por lo que los intereses se centraban en Fuenterrabía. 

Tras las negociaciones con los aldeanos, se evitó una masacre, recuperando la ciudadela.

Tras la recuperación de este reducto, el Sr. Fernando Álvarez de Toledo fue nombrado gobernador con sólo 16 años de edad. Por sus estrechos lazos con Juan Boscán y Garcilaso, le acompañaron en la entrada triunfal a su cita.

Las mujeres en la vida del soldado-poeta

Después de tomar Fuenterrabía y diluir su ejército, Garcilaso no lo pensó dos veces y se fue a Portugal a visitar a su hermano Pedro Laso. 

Gracias a sus vínculos con la infanta Isabel de Portugal, pudo conocer a Isabel Freire.

Sus biógrafos lo involucrarán más de una vez en el amor con esta mujer. Algunos incluso han dicho que su Égloga I es una autobiografía en la que el poeta denota este amor.

De la mano de Isabel, conoció a Beatriz Garcilaso de Sá, que también estaba emparentada en ese momento y dijo que era uno de sus amores secretos, aunque Sá acabó casándose con Pedro Laso, el hermano del poeta.

Tras la victoria de Carlos V en Pavía y la captura de Francisco I como prisionero, hubo una fiesta en Toledo. 

Había tribunales y el monarca, junto con Garcilaso, negociaba sus respectivos matrimonios.

Isabel de Portugal fue cedida a Carlos V, mientras que Elena de Zúñiga, doña Leonor, hermana del rey, fue cedida a Garcilaso. 

El poeta cedió al simple interés, aunque concibió seis hijos con ella. Sin embargo, mantuvo sus aventuras y, como confesión de ellas, sus poemas.

El poeta se casó en 1525, mientras que Carlos V en 1526. Fue un tiempo de paz para Garcilaso, cuando disfrutó de una cómoda estabilidad económica.

Tiempo de calma y muerte inminente

En estos casi tres años de calma, Garcilaso se dedicó a negociar propiedades y a respetar las cosas del pueblo y de la casa. 

En las plazas y universidades se discutieron en grandes grupos temas relacionados con el nacionalismo español opuesto al Emperador y el centralismo a favor de Carlos V.

Al mismo tiempo, la reforma protestante promovida por Lutero estaba en marcha en gran parte de Europa. 

Además, los turcos comenzaron sus invasiones; los espacios se volvieron tensos y se respiraba el aroma de la guerra.

Por su parte, Fernando fue deslastrado de su encarcelamiento y sitió Italia en 1528. 

Después del brutal asedio murió Fernando, el hermano menor de Garcilaso, que entonces servía como soldado en Nápoles.

Un viaje de coronación y un testamento

Carlos V decidió partir a Italia en 1529 para que el Papa le consagrara César y así demoler toda oposición; el emperador pidió a Garcilaso que le acompañara. El emperador pidió a Garcilaso que le acompañara. 

En vista de la petición, el poeta estaba dispuesto a hacer lo que pudiera en caso de que le ocurriera algo grave.

Fue así como en 1529 en Barcelona, el testigo de Juan Boscán y su hermano Pedro Laso, Garcilaso refinó el contenido con respecto a su patrimonio material. Fue allí donde reconoció a su primer hijo, Lorenzo, aunque no especificó quién tenía ninguno, y le pidió que recibiera una buena educación.

Trató de hacer el bien a todos sus seres queridos, pagó todas sus deudas e hizo considerables donaciones a la caridad.

Cuando llegó el momento de irse, Carlos V y Garcilaso cambiaron sus cortes de pelo y los ajustaron al estilo Carolino, conservando sus barbas. Todo por respeto al Papa.

Carlos V desembarcó apoteósicamente en Génova, y luego fue a Bolonia, donde tendría lugar su coronación. 

El acto tuvo lugar el mismo día del 30º cumpleaños del Emperador. Después de ser coronado, se firmó la paz entre todos los estados católicos, a los que se añadió Francisco I. Sólo Florencia y los luteranos fueron excluidos.

El espía de la emperatriz…

Garcilaso regresó tranquilamente a Toledo en 1530. Después de su llegada, la emperatriz Isabel lo envió a Francia para felicitar a Francisco I por su matrimonio con Doña Leonor.

El verdadero contexto de este viaje fue averiguar cómo era la situación militar en la frontera con Italia.

El viaje fue sin mineros, no se vio nada extraño y el poeta regresó tranquilamente a Toledo. En aquella época, Garcilaso era la envidia de muchos, con contactos que nunca hubiera imaginado, pero un pequeño incidente lo cambió todo.

Un matrimonio y su desgracia

En 1531 el poeta estaba en Ávila con la corte de la Emperatriz. Mientras estaba allí, fue invitado a una ceremonia que tuvo lugar en la catedral, donde se casó con un sobrino de ella llamado como él: Garcilaso.

La tragedia vino porque la pareja tenía apenas 14 y 11 años, siendo la hija menor, y también reconocida heredera del Duque de Albuquerque. 

Se llamaba Ana Isabel de la Cueva; Garcilaso fue participante y testigo de esta unión clandestina.

Algún tiempo después, el poeta fue interrogado al respecto y, ante la insistencia constante del interrogador, admitió haber asistido a la ceremonia. 

Después de la confesión, la emperatriz inmediatamente pidió su exilio.

Servicio a Don Pedro en Nápoles

Después de un viaje a Alemania, donde intentó interceder por varios interlocutores conocidos ante el emperador, los duques de Alba y otros nobles pudieron poner a César en una posición en la que podía elegir entre ir a un convento o servir a Don Pedro, que había sido envestido virrey en Nápoles Sin pensarlo mucho, Garcilaso aceptó ir a Nápoles.

Durante su viaje a Italia, fue acompañado por el Marqués de Villafranca. Durante el viaje, se divirtieron mucho, incluso se convirtieron en invitados del Papa durante diez días. 

Después de un mes de viaje, llegaron a Nápoles, donde el virrey fijó la estancia del poeta en Castelnuovo.

Allí fue nombrado teniente del rey y recibió un alto salario: 8.000 monedas al mes. La atmósfera en ese momento era tensa, con hidalgos contrarios a Carlos V, además de un desagradable conato de plaga.

Regreso a España

Como por designio divino, Garcilaso regresó a España. Don Pedro lo eligió para llevar un mensaje al emperador en Génova, pero cuando César llegó, no estaba allí. 

El emperador se había ido a Barcelona, así que el poeta decidió seguirlo.

Durante su viaje visitó a su esposa para cumplir con sus deberes y luego, en junio de 1533, regresó a Génova para cumplir con sus deberes. 

Allí escribió su Égloga II (aunque fue la primera, fue designada como tal).

La muerte de Isabel Freire y la Égloga I

Dándose cuenta de un mensaje del Virrey a César, Garcilaso fue a Toledo en 1534. A su llegada, se enteró de la muerte de Isabel Freire, que había perdido la vida al dar a luz a su tercer hijo. 

La noticia rompió el alma del poeta, que dedicó su soneto XXV.

En abril de este año, y sin saberlo, Garcilaso se fue de Toledo y nunca volvió. Abrumado por el dolor de perder a Isabel, se fue de nuevo a Nápoles.

Llegó a su destino en mayo y, sin perder tiempo, se puso a escribir su obra más reconocida: la Égloga I. Recuerda en su composición a Virgilio, Ovidio y otros grandes escritores.

Muerte

Ese mismo año, en 1534, fue nombrado alcalde de Ríjoles. En 1535, se unió al día de Túnez donde fue herido en la boca y el brazo por lanzas. De esto, se las arregló para recuperarse, no así.

Aunque no se dio cuenta de nada cuando era espía de la Emperatriz en Francia, Francisco yo tenía algo en la mano. 

En 1536, el monarca hizo estallar la guerra de Italia contra el emperador Carlos V.

En este conflicto bélico, Garcilaso fue nombrado amo del campo y puso en su lugar a 3.000 niños. Esta sería su última experiencia militar.

El toledano no era más que una torre enemiga, subió a una escalera y uno de los adversarios le tiró una piedra que lo dejó caer en un pozo, donde resultó gravemente herido.

Se dice que en aquellos días, antes de su participación en la guerra, escribió su Égloga III a la Reina de Nápoles.

Toledo fue trasladado a Niza, donde murió en agonía durante 25 días el 14 de octubre de 1536. Fue enterrado con honores en la iglesia de Santo Domingo.

Obras

A lo largo de su vida Garcilaso de la Vega produjo un gran número de obras en diferentes géneros: canciones, baladas, elegías, epístolas y sonetos, por nombrar sólo algunas, pero nunca fueron publicadas oficialmente. 

Fue su esposa, con la ayuda de su amigo Juan Boscán, quien los publicó después de su muerte.

Entre estas obras están

– Las obras de Boscán y Garcilaso de la Vega, divididas en cuatro libros.

– Las obras del excelente poeta Garcilasso de la Vega. Agora todavía ha corregido muchos errores en todas las impresiones del pasado.

– Obras del gran poeta Garci Lasso de la Vega, con anotaciones y enmiendas del Sr. Francisco Sánchez, Catedrático de Retórica en Salamanca.

– Obras de Garci Lasso de la Vega, con anotaciones de Fernando de Herrera.

– Garcilasso de la Vega. Natural de Toledo, príncipe de los poetas castellanos. Por el Sr. Thomás Tamaio de Vargas.

Dos sonetos

I

Cuando me detengo a contemplar mi
estatuto para ver los pasos por los que me trajeron, encuentro, de acuerdo con el porqué de mi pérdida,
que un mal mayor podría haber ocurrido;

pero cuando el camino se olvidó, no sé por qué vine aquí; sé que he terminado, y cuanto más sentía
Viendo como termino me estoy comiendo mis medicinas.

Terminaré, que me entregué sin arte que sabrá cómo perderme y terminar conmigo si quieres y todavía sabes qué hacer;

que mi voluntad puede matarme,
a ella, que no soy tanto yo,
ser capaz de, ¿qué va a hacer sino hackearlo?

II

Por tus manos he venido, sé que debo morir tan duramente que todavía alivian mis preocupaciones con las quejas
como un remedio ya me ha defendido;

mi vida no sé en qué s’ha
sostenido s’ha no haber sido salvada para que sólo en mí se haya probado
¿Cuánto cuesta una spada en una representación?

Mis lágrimas fluyeron
donde la sequedad y la aspereza
me han dado mala suerte y mi suerte:

Ya es suficiente con que haya llorado por ti;
ya no vengas más mi debilidad;
¡Aquí, véngueme, mi señora, con mi muerte!

Nota del Editor

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